Baltasar
Settier Gobetto, procedente de Turín, tuvo su primer negocio en Valencia en el
año 1819, en el que prosperó hasta instalar su propia fábrica y tienda en 1845
en la calle de San Vicente, iniciando la producción y venta de sombreros de
paja al estilo italiano. Su evolución y prestigio fue en aumento, incorporando
nuevos materiales y productos, hasta conseguir varios premios en distintas exposiciones.
La familia
continuó la labor en el gremio textil, y de esta forma su nieto José María
Settier Ortiz junto a Francisco Vicent Montón, proyectan establecer una industria que debía ser innovadora a nivel nacional, el bordado mecánico.
El lugar elegido, el término de Burjassot, como ocurrió con muchas industrias
de finales del siglo XIX, que se desplazaron hasta poblaciones cercanas, ya que
en la capital generaban problemas de contaminación acústica y ambiental.
Tras la
autorización por parte del ayuntamiento local, emprenden la construcción de la nave,
en el nuevo Camino de Burjassot, a unos doscientos metros de la población, en
el número nueve de la denominada calle de Valencia, que aunque no se ha podido confirmar, bien pudiera corresponder a la zona donde después estuvo la cementera.
La fábrica es
finalizada y puesta en servicio en noviembre de 1886, con un impacto industrial
muy importante, ya que no existía en España este tipo de industria, por lo que
había que recurrir a países como Bélgica, Suiza o Inglaterra, para la
importación de los productos.
Se trataba
de la fabricación con telares mecánicos de bordados en blanco y de sedas de
colores sobre distintos soportes textiles, y que tras varios procesos de
acabado - blanqueo, adrezo, repaso, recorte y planchado- producían desde pequeñas
tiras de medio centímetro hasta tejidos de un metro de longitud. Con materias como
el hilo, la seda y el algodón se obtenían desde el modesto entredós hasta ricos
bordados de sedas de colores para adornos de vestido.
La calidad e
innovación del producto le hizo estar presente en la Exposición Universal de
Barcelona en 1888, donde expuso un variado catálogo de géneros producidos en la
fábrica de Burjassot.
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Catálogo de la Exposición Universal. Barcelona 1888 |
Sin
embargo, el 29 de enero de 1892, se inició un incendio a las cinco de la tarde
en los almacenes de la fábrica, que tras una hora se controló y a las ocho y
media estaba extinguido gracias a las dos bombas de la brigada de bomberos. No
hubieron desgracias personales, pero los daños fueron importantes, y quizás
fuera la causa de su desaparición, pues no se tienen noticias posteriores a esa
fecha, más que el agradecimiento a la Sociedad Valenciana de Tranvías y al
Ayuntamiento de Burjassot por su labor prestada en la extinción del incendio.
El incendio definitivamente marcó su destino, pues en el mes de septiembre de ese mismo año, publicitaba una gran liquidación al cesar en la fabricación de tiras y entredoses.